City Secrets Vol. 1: Desperate Literature Madrid

Hacer crecer una comunidad es uno de los aspectos que más nos importan en Patreon. Por eso, en nuestra nueva serie: City Secrets, viajamos por todo el mundo para conocer a creadores que destacan precisamente por eso. Por brindar espacio, tiempo y recursos a sus comunidades locales y, con su apoyo, crear algo nuevo que trasciende los esfuerzos locales. Para cada capítulo le hemos pedido a un creador local amigo que les haga una visita y compartan una charla. El volumen 1 de City Secrets cuenta con la participación de Julián Mayorga, el inconformista colombiano del art-pop, y Marta Orozco, la artista visual y fotógrafa española. Ambos visitaron Desperate Literature, conocido por ser el destino número uno de Madrid para todo lo relacionado con la prosa y poesía internacional. Un espacio donde puedes encontrar todo lo que buscas, desde gangas de segunda mano hasta primeras ediciones de Naked Lunch firmadas por Burroughs. (Dato curioso: Julián tiene un tatuaje que hace referencia al mismo libro de Roberto Bolaño que inspiró el nombre de la tienda.)

Julián y Marta hablaron con los dueños de la tienda, Terry Craven y Charlotte Delattre, sobre la escena literaria de Madrid, su propio premio literario y cómo gracias a Patreon se han mantenido a flote durante la pandemia, sentando las bases para un futuro próspero.

JULIÁN MAYORGA: Para arrancar pensaba en hablar un poco sobre cómo empezó el proyecto de la librería. ¿Cómo llegaron hasta aquí?

TERRY CRAVEN: Estuvimos trabajando en Shakespeare and Company en París, así que en 2014 yo ya sabía que quería abrir una librería. En ese momento estaba trabajando con Craig Walzer, que es ahora nuestro socio, y estaba vendiendo libros más antiguos, como de coleccionismo. Charlotte tuvo la idea de que le llamase y le dijese «Oye, quiero abrir una librería». Hice la llamada y él (Craig) me dijo que justo acababa de comprar una librería en Madrid: «¿Queréis uniros a ver cómo va?». En abril de 2015 vinimos y aquí estamos.

CHARLOTTE DELATTRE: Los dos primeros años estuvimos viviendo en un cuarto pequeño que hay al fondo. Cogíamos la madera de la calle para las estanterías. Trabajábamos 12 horas al día, 7 días a la semana. Pero fue increíble, fue exactamente lo que me había imaginado que sería, una utopía de librería. Vivir sin mucha distinción entre el espacio público y el privado de una forma muy natural. .

La decisión de venir a Madrid fue un poco por casualidad, ¿no?

CD: Completamente. Terry, por ejemplo, no hablaba nada de castellano. Ahora lo habla muy bien, todo el mundo le suele preguntar «¿De dónde eres?¿De Zaragoza, de Salamanca?». A él le encanta.  

TC: ¡Nadie dice eso! (Risas).

CD: Es inglés, de Yorkshire. Conmigo ocurre todo lo contrario, todo el mundo cuando se va de la tienda me dice «Au revoir» por culpa de mi acento francés.

A mí me parece muy bonito llegar a una ciudad por casualidad. Y me preguntaba si este mismo proyecto sería igual si fuera una librería en Inglaterra o en Francia.

TC: No. Simplemente porque cuando vinimos ya sabíamos que queríamos hacer por un lado una mezcla de idiomas y por otro una mezcla de libros nuevos, de segunda mano y de coleccionismo. Una cosa interesante es que la literatura española no es tan conocida en el Reino Unido. Por supuesto, hay una conexión muy fuerte entre las literaturas inglesa, alemana y francesa pero como la española es menos conocida, comercialmente, cuando llegamos tuvimos que aprender muchas cosas. Y una cosa muy guay de Madrid es que tiene su propia vida literaria, pasan muchas cosas.  

CD: La gente de Madrid, después de la crisis de 2008, nos recibió con mucha curiosidad mientras que en París o en Londres, al menos de lo que yo conozco en este ámbito de la literatura, impera el sistema del hermano de, el sobrino de… Aquí tuvimos la oportunidad de desarrollar nuestro proyecto con mucha acogida y curiosidad por parte de la gente y de todas las librerías. Además, no había un ambiente de competición. Y luego también están los precios, en Londres y París sería imposible. Madrid es la única ciudad a la que podíamos llegar con diez euros

Esta librería es una especie de un enclave migrante. El hecho de que convivan diferentes idiomas lo hace un parada obligatoria para gente que viene de otros lugares. Hace un rato en la entrada había personas hablando en francés e inglés…

CD: Exacto. Yo creo que es porque España facilita las visas para profesores que vienen a enseñar inglés. Por eso hay aquí una comunidad tan fuerte que nos ha ayudado muchísimo. 

TC: Sí, tenemos que admitir que nuestra especialidad es la literatura inglesa. Tenemos más libros en inglés que en cualquier otro idioma y también tenemos más experiencia en venderlos. Hay, no sé, unas 300 librerías vendiendo libros en español aquí en Madrid. Nosotros tenemos una mezcla de idiomas pero tenemos una gama de libros en inglés que no se puede encontrar en ningún otro lugar de Madrid. Es verdad que es nuestra especialidad, y que atraemos a más extranjeros. Pero también hay muchos españoles que quieren leer en inglés y que vienen aquí porque saben que tenemos de todo.

CD: Sí, muchísimas personas que quieren hablar en otros idiomas y que buscan encontrar intercambios y participar en eventos donde pueden experimentar un tipo de cultura diferente.  

TC: También tenemos nuestro propio premio literario. Hemos hecho muchos contactos dentro del mundo de la literatura, poetas, autores, etc. en Londres, Estados unidos y París.En 2019 hicimos un festival con poetas muy reconocidos, en su mayoría estadounidenses. Fue increíble. Vino muchísima gente a la librería. Es genial porque hemos dedicado siete u ocho años a desarrollar este tipo de relación con la gente.

Sí, con este premio de Relatos Cortos habéis creado claramente un mapa de conexiones con otras librerías y autores de todo el mundo – un mapa literario. ¿También estáis creado estas conexiones en Madrid?

CD: Creo firmemente que somos parte de una comunidad con el resto de librerías independientes de Madrid. Enviamos a los clientes a otras librerías y ellas nos mandan también. El trabajo que hacen las librerías independientes en Madrid crea una comunidad muy buena.

TC: Por ejemplo con la gente de Nakama, una librería en el barrio de Chueca, hemos organizado algunos eventos. Abrieron al mismo tiempo que nosotros y hemos crecido juntos. 

CD: ¡Ver la línea editorial de otras librerías, por ejemplo Traficantes de Sueños o Tipos Infames, en el barrio de Malasaña, es muy motivador!  

Hay partes del proceso creativo que son inconscientes, las cosas a menudo adquieren vida propia y desafían las expectativas que uno tiene sobre ellas. Tú decías antes, Charlotte, que esta librería era lo que tú te habías imaginado. ¿Podéis hablarme sobre las dificultades entre las expectativas y la realidad? sobre esa tensión entre las expectativas versus la realidad?

TC: Ya teníamos experiencia previa trabajando en una librería que creció mucho, lo cual nos daba una idea sobre lo que se podía hacer. Por ejemplo, tuvimos un empleado, Rob, que un día me dijo «Sería guay que creáramos un premio literario». Lo hablamos y dije «Sí, vamos a hacerlo, y lo vamos a hacer a lo grande». Vamos a ver lo que podemos hacer para ofrecer lo máximo posible para impulsar la carrera de un escritor: residencias, sesiones editoriales, dinero, publicaciones, etc. Dijimos, hagámoslo a lo grande. Preguntemos a los nombres más importantes del mundo editorial si quieren ser parte del jurado. ¡Y algunos de ellos nos dijeron que sí!. ¡Uff, qué estamos haciendo!

Es como que cobra vida por sí mismo.

TC: ¡Sí, absolutamente! El año pasado se apuntaron más de mil personas y necesitamos a más lectores. Empiezas de cero y se convierte en algo por sí mismo, con su propia infraestructura que tienes que implementar, incluso cuando al principio ni siquiera sabes qué estás haciendo. Ocurrió lo mismo con el festival. Empezamos diciendo «Vamos a invitar a 10 poetas» y terminó con una recaudación de de fondos de 30.000€, comprando billetes, eventos en la Residencia de Estudiantes y charlas académicas. Fue una locura. Ahora, quizás (toquemos madera) abramos una editorial.

CD: Creo que la dinámica de la que habla Terry, de la locura y tal, es lo que hace que trabajar aquí nos dé tanto placer. Para mí es como una extensión de mí misma, donde puedo ser la mejor versión. Me da la oportunidad de ser mejor y me gusta exigirme el 100%. Abrimos el día de Navidad, algo que también hacíamos en nuestra anterior librería, era una de las marcas de la casa.

TC: En Navidad invitamos a personas que no tienen dónde ir ese día, brindamos, cerramos y vamos a comer algo juntos. Hacemos algo con la comunidad. Ahí es donde entra Patreon, cuando empezó la crisis del Covid, estuvimos pensando en qué íbamos a hacer y alguien nos habló de Patreon. Nos dijeron que era una buena forma de movilizar a la gente de nuestra comunidad. Nos salvaron la vida durante el Covid. Y ahora la idea es ver cómo podemos desarrollar esta relación y qué cosas buenas podemos hacer con esta ayuda y qué podemos hacer a cambio. Vamos creciendo poco a poco.  

CD:Creo que esto de ir creciendo es perfecto para Patreon. No se trata solo de recibir algo a cambio sino que queremos estrechar nuestros lazos con ellos y crear una comunidad. Y creo que así es cómo la librería ha encontrado el éxito. Existe una confianza e identidad hacia nuestra librería que va mucho más allá de salvarnos de la pandemia.

La comunidad es clave para mí. Creo que tiene que ver con cómo este mundo globalizado ha creado la necesidad de reunirnos en pequeños grupos. Y sé que no solo estáis creando canales para que las personas reciban el espíritu de la librería sino también para que la librería reciba el espíritu de las personas. ¿No es así?

TC: Vamos a hacer mucho más con Patreon porque es nuestra forma de darles las gracias y algo a cambio a la gente. Estamos en un momento de cambio. Antes consistía únicamente en salvar a la librería de la crisis económica pero ahora es diferente porque estamos abiertos. Y tenemos mucha energía. 

CD: Sí, es una energía increíble. Las ideas de los viajeros, de los escritores que están viajando por ahí. Para mí es como tejer. Me da energía para hacer cosas nuevas, para encontrar una nueva dirección. Conocer a Daniela (Ruiz) en octubre nos dio un nuevo aporte de energía.

TC:  El intercambio es importante. Queremos que nuestras compras de libros sean una especia de intercambio. En la librería tenemos un espacio muy limitado, así que tenemos que ser muy selectivos. Pero si una persona nos dice que un libro le gustó mucho, intentamos conseguirlo. Y cuando teníamos gente viviendo aquí, venían con algo: la mitad de las ilustraciones que tenemos en las paredes son de gente que durmió aquí y lo mismo conlas plantas e incluso una guitarra. Así es como queremos que sea. Y lo mismo con Patreon: nos proporciona nuevas formas de relacionarnos entre nosotros como negocio, nuevas formas de hacer las cosas. Ese es el mejor aspecto de esta nueva ola de relaciones.

CD: Desde el primer momento en que entramos en Patreon durante la pandemia, queríamos mostrar nuestro agradecimiento hacia toda la gente. Las dinámicas eran increíbles porque todo el mundo estaba confinado y solo podíamos ver a unos pocos. Tener una clientela tan leal que nos ha ayudado…Había un estudiante viviendo en Virginia que se suscribió por 30€ al mes para ayudarnos. Este nivel de participación es increíble. A veces es la gente la que te recuerda por qué estás haciendo esto.  

Una de vuestras recompensas consiste en ofrecer té a la gente que pasa por la tienda durante su viaje en Madrid. Aunque las relaciones se desarrollan a través de la plataforma digital, siempre hay una invitación para venir en persona. El espacio físico, el contacto cara a cara es clave, ¿no? Supongo que mi pregunta es ¿habrá librerías en el futuro?

CD: (Risas) ¡Claro! El mito Amazon se acabó en 2005. Creo que a la gente le sigue interesando comprar un aspirador o un libro de técnicas para hablar o Juego de Tronos y Crepúsculo Twilight. Pero ¿cosas que tienen una identidad, una historia o la posibilidad de conocer a alguien? No. Mucha gente pasa por aquí y nos dice «No quiero comprarle a Jeff Bezos». No hay competencia, nosotros ofrecemos un servicio completamente diferente, ofrecemos un poco de vida, amistad, otras cosas.

TC: Es una librería pequeña, así que lo que realmente necesitamos es crecer poco a poco. Necesitamos reinvertir siempre. No es una visión súper capitalista en la que tenemos que crecer o desparecer. Tenemos que pagar lo que tenemos que pagar y ya está. Eso y dar las gracias a la gente que nos ayuda. Después de todo somos una especie con sentido del tacto. Necesitamos tocar cosas, oler las páginas, estar junto a otras personas, organizar eventos donde hablemos, debatamos, donde veamos y sintamos la calidad física de los libros que buscamos. Como ya ha dicho Charlotte, en 2005 se dijo que los e-books iban a acabar con los libros físicos, pero no fue así. Y creo que es porque necesitamos jugar con nuestros cuerpos, necesitamos tener espacio y tiempo para leer. Un libro en ese sentido es una máquina de dilatar el tiempo. Políticamente creo que es muy importante tomarse tiempo para leer, lo cual cada vez es más difícil, incluso para mí que tengo una librería.

CD: Sí, ahora mismo solo vender libros no es suficiente. Tenemos que estar presentes en las redes sociales. Es una dinámica complicada: mantenernos fieles a nuestros valores y no perder la visión. Lo que me da más miedo de Amazon, las redes sociales, etc. es que quizás estemos empezando a cuestionarnos la idea de lo que puede ser una librería interesante.

Esto me hace pensar en la idea de lo esencial, una idea que apareció durante la pandemia, sobre todo al principio, cuando el estado español empezó a hablar sobre los negocios esenciales, y que implicó una elección de lo esencial, sólo que impuesta de arriba hacia abajo. Pero luego, a lo largo del confinamiento, lo verdaderamente necesario y esencial afloró por sí mismo: un lugar donde ir a leer libros y tener contacto con otras personas también es esencial.

TC: ¡Y también salir del algoritmo! Con Rafa, uno de los propietarios de la librería Nakama, fuimos a entregar setenta mil firmas al ayuntamiento de Madrid durante la pandemia. Hablamos con la gente de allí y les reclamamos que las librerías fueran consideradas como servicios esenciales pero parece que era imposible legalmente. Creo que una gran parte de lo que hacemos aquí es porque yo quiero traer el mundo aquí, trabajando desde mi silla aquí en la librería. Si quiero que una persona haga un evento de mis libros favoritos, le invito. Siempre he pensado que en una librería puedes hacerlo lo que quieras, si quieres ver a bailarines pues invitas a bailarines. 

CD: Creo que ese es el talento de Terry, esta manera de soñar a lo grande. Podemos traer esta utopía aquí y a la gente le interesa mucho en encontrar espacios como estos.

Totalmente. Hace poco leí un libro de Kathy Weeks sobre los imaginarios más allá del trabajo. Y una cosa que me llamó mucho la atención era la idea sobre cómo el pensamiento utópico se había perdido tanto en los últimos veinte años. Ella decía que teníamos que poder pensar utópicamente, que no podemos conformarnos con pensar que esto que hay ahora es lo mejor que podemos hacer…

CD: ¡Exacto! Y también es un poco como pescar: hay veces en que estoy todo el día esperando y no pasa nada, pero luego llega un momento absolutamente mágico… 

   

Julián Mayorga es un músico y escritor colombiano afincado en Madrid, España.  

Marta Orozco Villarrubia es una fotógrafa, artista y profesora de Madrid, España.