YaBoyRoshi y su comunidad se trasladaron a Patreon cuando YouTube se interpuso entre ellos

Dwight Morrison está sentado en un sofá en Tampa, Florida, entre su mujer, Sheera Morrison, y su mejor amigo, Paul Atkinson (los fans le conocen como Lupasan). El trío conocido colectivamente como YaBoyRoshi está viendo la serie anime JuJutsu Kaisen que trata sobre un chico de instituto que obtiene poderes cuando se traga un dedo encantado. Pero no están solos, están viendo la serie con 94 mil amigos. 

¿Por qué tanta gente se conecta para ver a Morrison y sus amigos sentados en un sofá viendo anime? «Si es una serie en la que hay mucha gente realmente interesada, les gusta saber si experimentas las mismas emociones que ellos», dice Morrison. «Quieren saber si eres capaz de captar las sorpresas escondidas que ellos descubrieron, si lo estás disfrutando tanto como ellos».

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Morrison, para ser un YouTuber que tiene un video con más de 9 millones de visualizaciones, es sorprendentemente accesible. «Siempre estoy disponible», dice, y agrega que considera a todos sus suscriptores como sus amigos. No se trata de una estrategia de marketing o un plan para conseguir más suscriptores. Es uno de los mayores fans del anime y de los videojuegos. ¿Quién, sino el más devoto de los fans, se gastaría más de 30 $ para hacerse con un juguete del dedo triturado de JuJutsu Kaisen?: «No lo pensé dos veces antes de comprarlo, ¿qué demonios voy a hacer con esto?», les preguntó a sus fans en un tweet. 

«Retrotrayéndome a mi infancia, tenía pocos amigos que compartieran intereses similares a los míos. Incluso de adulto no muchos de mis amigos comparten el mismo interés que yo», dice Morrison. «Crear contenido fue una forma de expandir horizontes y poder debatir sobre anime, manga y videojuegos».

 

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Dwight Morrison, el creador de YaBoyRoshi.

 

Sin embargo, ese debate entre amigos se silenció en 2019, momento en el que YouTube cerró su canal por reclamaciones de derechos de autor procedentes de un editor de manga sobre 40 de sus vídeos de reseñas. Morrison dice que las reclamaciones eran falsas y que todos los vídeos afectados estaban dentro de las pautas de uso legítimo. Contrató a un abogado y refutó las reclamaciones una y otra vez, pero el proceso se prolongó durante meses. «YouTube se negó, sin dar ninguna explicación, a enviar nuestras contra-notificaciones al editor durante la mayor parte de ese período de tiempo», dice Morrison.

Tras tres meses finalmente recuperó el canal, pero el daño ya estaba hecho. «La cancelación borró por completo nuestros ingresos y prácticamente destruyó la comunidad que tan arduamente habíamos construido», dice Morrison. «Perdimos 20 000 suscriptores durante ese período de tiempo sin que hubiese forma de que la mayoría (de los suscriptores) supieran lo que estaba pasando… Cuando se trata de problemas de derecho de autor, YouTube no te permite publicar videos».

Los vídeos de reacción y las reseñas a menudo se consideran de uso legítimo siempre y cuando los YouTubers sigan ciertas reglas y pautas. Sin embargo, incluso si el material original al que se hace referencia en el vídeo se ha usado de manera legal, es el YouTuber quien debe disputar el reclamo de derechos de autor, un proceso que puede tardar meses en completarse.

Cuando YouTube recuperó el canal, Morrison creó un Patreon: «De esta forma si sucede algo, nuestros fans más cercanos pueden seguir contactando con nosotros y viendo nuestro contenido. Y no tenemos que depender únicamente de esa plataforma».

 

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De izquierda a derecha: Dwight Morrison, Sheera Morrison y Paul Atkinson.

 

Actualmente el equipo está reconstruyendo la comunidad que la eliminación del canal destruyó. Además de los vídeos de reacción, están expandiendo sus paletas creativas a través de la producción de sketches de comedia originales basados en sus videojuegos y animes favoritos. Ya lleven barbas falsas para satirizar el videojuego de PlayStation, God of War, o se aten bebés al pecho para burlarse de Death Stranding, los sketches de comedia le brindan a él y su compañero creativo, Atkinson, el espacio para disfrutar creando el arte que les gusta. «Los sketches de comedia nos brindan mucha libertad creativa». Con el apoyo de sus mecenas, el equipo se trasladará a un nuevo estudio en un par de semanas donde, en el futuro, esperan producir una o dos comedias por mes.

«Tenía un amigo cámara que nos hacía el favor», dice Morrison. «Pero después de Patreon, pude pagarle por su tiempo…Eso es bueno para cualquier persona que esté haciendo esto. Nadie quiere trabajar gratis»

Los espacios para compartir vídeos les permitieron encontrar una audiencia, algo con lo que él y Atkinson habían soñado desde el instituto. «Muchas de las bromas e ideas que utilizamos en nuestros vídeos de reacción o en los conceptos de los sketches de comedia son cosas que pensábamos cuando éramos muy jóvenes, solo que entonces la tecnología no existía».

Pero, son sus mecenas quienes les permiten producir arte sin límites ni interrupciones. «Ahora puedo hacerlo. Tengo los medios para difundir mis ideas y compartirlas con una audiencia más amplia. Para mí es muy importante que mi pensamiento principal y original esté ahí fuera y no se vea afectado por nada más. Me encanta la libertad de crear sin ningún tipo de restricción.»